23.2.17

De cumple en cumple

Cuando tu hija de casi 3 años tiene una vida social más intensa que la de Paris Hilton, no te toca otra que pasearte por toda Viena llevándola a los eventos a los que la han invitado. La parte positiva es que, a esta edad, de momento sólo son cumpleaños y "tráelas a casa a jugar algún día". La negativa es que con este carisma, auguro una adolescencia de "reina del cotarro" que ya veremos cómo evoluciona.


Hace tres semanas fuimos al cumpleaños de Ola, hace dos semanas al de Deniz, ambos compañeros de la guarde de Irene, la semana pasada tuvimos el cumpleaños de Galilea (de la Chikipandi), y el domingo, la fiesta de cumpleaños de la propia Irene. Y creo que luego nos iremos de spa a relajarnos de tanta criatura...

Pero vayamos por orden cronológico. La fiesta de Ola fue en un mega-chikipark llamado Bogi Park, una especie de ciudad sin ley donde cientos de niños corren sin mirar por dónde ni a quién atropellan, gritan a 1.000 decibelios y trepan por cualquier cosa que ven. Que está muy bien un lugar así para cuando hace frío (y aquí de eso tenemos mucho), pero si te has dejado el paracetamol en casa puede llegar a ser una experiencia casi religiosa...




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Está dividido como en tres grandes áreas: las atracciones, la zona de bar y la zona de cumpleaños. Como atracciones podemos encontrar una piscina de bolas bastante grande, un megatobogán, camas elásticas, castillos hinchables y una zona para los más pequeñines. La zona de bar también es bastante amplia, aunque no lo suficiente si todos los acompañantes adultos se quieren sentar a la vez.

Y luego está la zona de cumpleaños. Son mini-habitaciones con una mesita y diez sillitas decoradas con diferentes temáticas, en las que te sirven un menú (nuggets de pollo, patatas fritas y zumo), soplas las velas y abres los regalos (y casi todo al mismo tiempo). La idea es buena, pero la verdad es que fue un poco estresante.













¿Alguien podría decirme por qué las vestimos de uniforme? ¡Si van todas iguales! O_o'

Tengo que reconocer que las pekes se lo pasaron muy bien, y ya me han repetido un par de veces que quieren volver. Para ellas fue como un pequeño paraíso: primero comieron, abrieron regalos y jugaron en petit comité; luego se dispersaron por mil lugares diferentes y descubrieron que las camas elásticas eran gratis. ¡Madre mía! ¿Os imagináis la emoción?



A la semana siguiente, tocó el cumpleaños de Deniz, uno de los mejores amigos de Irene de su clase roja en la guarde. En este caso, la fiesta fue en una sala de ocio de la que disponen los vecinos del bloque donde viven. Así no tienen que alquilar nada fuera del edificio, llevar y traer cosas es más sencillo, la comida la preparas tú mismo (cosa que no siempre es buena...) y puedes disponer del horario que te venga bien.







Pastel hecho por Serpil, la madre del cumpleañero. 












A ver si el siguiente post no tarda tanto en salir a luz, porque se nos acumulan las cosas que tenemos que contaros. Además, sois varios los que reclamáis vuestra dosis de vieneses, así que, de momento, sobre cumpleaños va la cosa.

¡Hasta las próximas velas!

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